Revista de Cultura Latinoamericana
Núm. 31- 32
INVIERNO 2009

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GUARAGUAO #27
primavera 2008

 

 

 

 

VER ÍNDICE

Biblioteca para el diálogo

 

Primera entrega
Historias Americanas:
los cuentos de Guaraguao

 

Segunda entrega
HUMBERTO E. ROBLES
De Pigafetta a Borges. Ensayos sobre América latina

 

Próxima entrega
jorge Icaza, Pablo palacio y las vanguardias americanas

Pretexto

 

Siempre he pensado que un prólogo es una suerte de pretexto que sirve para explicar el qué, el cómo y el porqué del material que el lector tiene entre manos, y que se presta a la vez para sugerir alusivamente, ex-postfacto, presuntas conclusiones. En el presente caso, dada la diversidad del material, estimo que ese tipo de propuesta no resulta válido, y que estas palabras sirven más bien como una especie de carta de ruta en torno a escritos cuyo central interés se apoya en textos que remiten mayormente al mundo latinoamericano, desde el sigo XVI hasta épocas más recientes.

Numerosas han sido las preguntas que he imaginado desde el primer instante en que Cecal (Centro de Estudios y Cooperación para América Latina) me invitó a que recopilara unos cuantos escritos míos para reproducirlos en la serie «Biblioteca para el diálogo» que Guaraguao, la revista del Centro, acababa de lanzar. Si bien desde un comienzo acepté el proyecto, pronto me invadieron las dudas. Caí en la cuenta de que alambicar lo que uno ha escrito a lo largo de unas cuantas décadas resultaba una tarea mucho más ardua de lo que había sospechado. Y ello especialmente por la necesidad de determinar lo que podría seguir teniendo validez y pertinencia para los lectores de Guaraguao. De hecho, quería incluir aquel ensayo sobre cuestiones femeninas, ese otro sobre la noción de vanguardia, alguno sobre el imaginario social de cierta ciudad a lo largo del tiempo o en la actualidad, y no menos en torno a otros temas que también me han ocupado: rescate de textos, teoría literaria de algún autor, refundición de mitos, el uso del humor, problemas de bibliografía y de epistemología, algo sobre la relación poder/literatura. A poco me percaté de que eso de la sociología del gusto literario que tanto me ha intrigado lo advertía resonando en mí mismo. Lo cual es decir que debido a circunstancias de espacio, del canon en vigencia, de un presunto público y de horizontes de recepción escritos a los que les tengo mucho aprecio los he tenido que dejar al margen.

 

Conjeturo, no obstante, que los ocho escritos que figuran aquí no me afrentan, y que de alguna manera dan cuenta de un buen número de mis intereses como lector. Diviso varios apartados. El texto, y no éste o aquel método de moda, es el que dicta mi lectura. Lo cual no es decir que la teoría literaria ande lejos. La periferia y los epicentros me han interesado y me constituyen. Así, en los artículos hay terrigenismo, pero también universalismo, en tanto he tratado de ubicar los textos dentro de un marco conceptual de amplia acogida. Desde siempre me he asociado a la idea de que la mayor distancia entre los seres humanos es la cultura, y dado que mis propias circunstancias me han colocado en el fiel de lo regional y lo cosmopolita, estimo que del fondo de estos escritos resalta esa perspectiva, ratificada por el hecho de que uno de ellos aparezca en inglés. El texto que va de Pigafetta a García Márquez configura bien esos dos últimos apartados. Ese recorrido desde principios del siglo XVI hasta la segunda parte del XX, no sólo se interesa en cuestiones de manuscritos, de influencias y disputas, en temas y formas, en la invención de mundos y el recurso de la metáfora, en discernir lo real maravilloso, sino que acaba proponiendo la ventaja de un mayor entendimiento entre culturas. En dicho ensayo y en los otros se da siempre el anhelo de querer desentrañar un texto, respondiendo de ese modo a ciertas preguntas que me he planteado como lector. Quisiera pensar que esas lecturas son instructivas, que de alguna manera iluminan algún aspecto clave de la obra o del autor en cuestión.

Que ese proceso de lectura me llevó a otras lecturas, ni qué decirlo. Repaso esos escritos y reconozco que mis redescripciones de las obras se apoyan en las lecturas que me acompañaron en ese momento y que me sirvieron de herramientas para pretender descifrar ese texto. Entiendo que esas lecturas no son sino interpretaciones, que no hay un solo o verdadero sentido de un texto.

Entiendo, además, que cada lectura representó un problema, un aprendizaje, un proceso de análisis que remitía a una búsqueda conceptual de síntesis.

Así, el estudio sobre El Señor Presidente ubica referentemente a esa novela en el contexto de la llamada vanguardia histórica. Indaga para ello sobre el principio del montaje, sobre lo grotesco, sobre la visión de un mundo al revés, surrealista, y sobre los recursos metafóricos que practica Miguel ángel Asturias en aras de conferir expresión ética y estética a los tantos aspectos de una dictadura no siempre accesibles a primera vista. En Los Sangurimas, también dentro de los confines de la noción de vanguardia, el artículo trata de explicar el subtítulo de esa obra, «Novela montuvia», teniendo en cuenta técnicas narrativas provenientes de la colectividad, de las prácticas orales de una vox populi, mitopoéticas, y de recursos narrativos que no están lejos de los asociados con el cine. Se sugiere así que la obra de José de la Cuadra es un logrado esfuerzo, híbrido, de prácticas procedentes de lo regional y lo cosmopolita. En una y otra de las dos obras indicadas está presente el motivo del déspota, de las usurpaciones; en ambas, asimismo, se registra la necesidad implícita de desmantelar todo un sistema de poder, llámese tiranía presidencial o caciquismo local.

Pablo Palacio cada día cobra mayor importancia como uno de los adelantados de la literatura hispanoamericana. Cada día suma más a su caudal de lectores. El canon de la prosa denominada de vanguardia no puede ya excluirlo. No obstante lo mucho que se ha escrito recientemente sobre su obra, la pregunta que yace en el fondo de ese artículo –además de recorrer toda la producción del autor, de recuperar textos y de analizar procedimientos– es tema de actualidad, sigue en pie y es la siguiente: ¿qué implica el paso, el de Palacio, de la literatura a la filosofía, qué implica, en un sentido más amplio, la transición de una forma de expresión a otra? El ensayo sobre Jorge Carrera Andrade también contiene a su vez una pregunta, y a lo mejor tampoco resuelta. Otra vez el enfoque incorpora el horizonte de la vanguardia. El énfasis, sin embargo, recae sobre la figura del autor, derivada ésta de archivos de diferente índole: correspondencia, autobiografía, comentarios de prensa. Dicha pregunta escuetamente formulada invita a examinar hasta qué punto hay armonía entre las declaraciones y pronunciamientos del poeta y sus creaciones. ¿Qué paradojas, en otras palabras, plantea la producción de Carrera Andrade?

Los últimos tres artículos nos colocan en la segunda mitad del siglo xx. El trabajo sobre Pedro Páramo es un ejercicio de crítica textual que tiene dos propósitos fundamentales: 1) puntualizar el genio estilístico de Juan Rulfo, indicando la singular preocupación expresiva a que atendió el autor mexicano en su búsqueda de la forma más apropiada para aprehender estéticamente, hasta la minucia, el palpitar de su pueblo; 2) enfatizar el hecho de que en el ámbito latinoamericano existe una necesidad imperativa de ediciones críticas, empezando incluso con la misma nomenclatura de distinguir entre una edición y una reimpresión. En Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos, mi intención fue poner a ojos vista la manera en que adquieren forma en la novela las dialécticas luchas del ser humano y sus consiguientes caídas y recaídas. Al hacerlo, traté de entender los valores  simbólicos y metafóricos a que acude el autor paraguayo para llevar a cabo estéticamente ese cometido tanto al nivel estructural de la narrativa como al nivel personal, político, histórico y de la Historia, propiamente hablando. Las intenciones, los sacrificios, las claudicaciones, y más, apuntan a las diferencias entre traidores y héroes, subrayan la esencial humanidad de unos y otros. Los rítmicos encuentros y desencuentros que se perfilan allí figuran prominentemente también en «El Sur» de Jorge Luis Borges. ¿Por qué Borges declaró que ese fue su mejor cuento y por qué él sugirió al menos dos posibilidades de lectura? ¿Por qué insistía el autor argentino en disuadir a sus lectores de que su obra estaba divorciada de compromiso alguno? «El Sur» resulta una pieza históricamente alusiva que no solo remite a dictaduras e ideologías inmediatas y de allende, sino que además propone cuán sometidos estamos a mitologías, a memorias y manipulaciones reales y ficticias, a entelequias y tradiciones de cuyos valores nocivos, según el caso, y de cuyo destino, en suma, es difícil distraerse. Los comentarios y recorridos que van aquí de Pigafetta a Borges no son quizá otra cosa que un cuadro en el que se yuxtaponen historias, zonas de contacto, transculturaciones y formas. Al respecto, recuerdo haber leído una meditación de Ortega y Gasset sobre el uso y la función del marco que aquél define como un aislador y también como una suerte de ventana y de telón. Acaso lo que propone cualquier discurso es un marco, una perspectiva, una manera de leer, de concatenar ideas sobre un texto. Mi labor no ha sido otra que la de querer aclarar, explicar, ampliar, hacer accesible ese texto desde mi circunstancia histórica y desde mis límites de conocimientos en ese momento dado. Tal vez, recordando el sentido etimológico de la palabra, ésa sea, a fin de cuentas, la labor de la crítica. Y no menos, por contigüidad, invitar al diálogo y a la dinámica de nuevas lecturas.

Humberto E. Robles

 

 

 

 

 

 

 

 

índice

 

Pretexto 5

 

The First Voyage Around the World:

From Pigafetta to García Márquez 9

 

Perspectivismo, yuxtaposición y contraste

en El Señor Presidente 33

 

Génesis y vigencia de Los Sangurimas 55

Pablo Palacio: el anhelo insatisfecho 62

 

Jorge Carrera Andrade: Boletines de crítica 79

 

Variantes en Pedro Páramo 98

 

El círculo y la cruz en Hijo de hombre 114

 

El converso y «El Sur» de Borges:

Memoria, antifascismo, antiperonismo, antibarbarie 149